Bill Bruford publicó en su cuenta de facebook lo siguiente:
Jamie era el baterista/percusionista con quien trabajĆ© en el Ć”lbum de King Crimson Ā«Larks’ tongues in aspicĀ» (1973). Tuvo un efecto volcĆ”nico en mĆ, profesional y personalmente, en el breve tiempo que estuvimos juntos hace muchos aƱos, un efecto que todavĆa recuerdo medio siglo despuĆ©s. Lamento que hayamos perdido el contacto, pero su partida de nuestra relación laboral fue tan repentina e inesperada que asumĆ que no querĆa tener nada mĆ”s que ver conmigo y mis colegas de King Crimson. Era un hombre encantador y artĆstico, infantil en su dulzura. Probablemente habĆa un lado oscuro debajo. Se podĆa vislumbrar mientras subĆa a las torres de sonido con una chaqueta de piel de lobo, con sangre (de una cĆ”psula) brotando de su boca, una noche lluviosa de jueves en Preston, Lancs., para lanzar cadenas a travĆ©s del escenario hacia su baterĆa. Uno de ellos, como te contarĆ” Robert Fripp, estuvo a punto de llegar a Ć©l. Sus conversaciones con Jon Anderson en mi fiesta de bodas de 1973, en palabras de Jon, Ā«cambiaron mi vidaĀ». Jamie tambiĆ©n cambió la mĆa. Considero un privilegio haber conocido y haber disfrutado de la compaƱĆa de un hombre de un poder tan silencioso, aunque fuera brevemente. Me pareció uno de esos de los que se podrĆa decir con sinceridad que era un ser humano hermoso. Lo echaremos mucho de menos. Adiós, Jamie.
Jamie Muir nació el 30 de noviembre de 1942 en Edimburgo, Escocia, Reino Unido.
Muir asistió al Edinburgh College of Art durante la dĆ©cada de 1960 y comenzó a tocar jazz con el trombón. Pronto perdió el interĆ©s y se pasó a la percusión, afirmando que preferĆa estar Ā«en la selva de la incertidumbreĀ». En esa Ć©poca, escuchaba a bateristas de jazz estadounidenses como Tony Williams, Kenny Clarke y Milford Graves, y a otros mĆŗsicos como Pharoah Sanders, Albert Ayler y el New York Art Quartet. En cuanto a su dirección musical en ese momento, afirmó: Ā«Simplemente tuve que improvisar. La primera vez me pareció muy peligroso, como el tipo de cosa que tienes que cerrar las puertas y las cortinas porque si alguien te ve, Dios te derribarĆ” con un rayo. Pero me adaptĆ© a ello como un pato al aguaĀ».
DespuĆ©s de mudarse a Londres, Muir trabajó con la coreógrafa Lindsay Kemp y participó activamente en improvisaciones libres, grabaciones y actuaciones con Derek Bailey y Evan Parker en The Music Improvisation Company entre 1968 y 1971. Durante este tiempo, Muir comenzó a utilizar varios objetos encontrados como parte de su repertorio de percusión. A Bailey le gustaba tocar con Muir y recuerda que Ā«parecĆa ser capaz de brindar una experiencia de interpretación diferente cada vez… Encajaba en esta idea de no tener preconcepciones particulares… Era una persona muy reactiva, una de las cosas que realmente me gustaban era que daba la impresión de que era un poco incontrolable, al lĆmiteĀ».
En el verano de 1972, Muir recibió una llamada de Robert Fripp y fue invitado a unirse a lo que se convertirĆa en una nueva encarnación de King Crimson, con una formación que, segĆŗn Muir, se centró en Ā«el potencial del grupo y la creación de un poder monstruoso en la mĆŗsicaĀ». Durante su permanencia en la banda, Muir tocó ocasionalmente una baterĆa estĆ”ndar, pero mĆ”s a menudo contribuyó con una variedad de sonidos inusuales de una amplia variedad de instrumentos de percusión, incluidos carillones, campanas, gongs, mbiras, una sierra musical, maracas, sonajeros, objetos encontrados y tambores diversos. Muir apareció inicialmente en un solo Ć”lbum de King Crimson, Ā«Larks’ tongues In AspicĀ» de 1973 (cuyo tĆtulo fue acuƱado por Muir), en el que aparece tocando Ā«Percussion and allsortsĀ». Posteriormente, DGM Records lanzó varias grabaciones en vivo con Muir; la caja de 15 discos lanzada en 2012 para el 40.° aniversario del Ć”lbum incluye todas las grabaciones de esa formación, tanto en vivo como en estudio, y documenta todo lo que Muir ha contribuido alguna vez.
Poco mĆ”s de una semana despuĆ©s del lanzamiento de Larks’ Tongues, Muir abandonó abruptamente King Crimson y se mudó al monasterio Samye Ling cerca de Eskdalemuir en el sur de Escocia para seguir un estilo de vida monĆ”stico de acuerdo con los estrictos principios del budismo. La prensa britĆ”nica de la Ć©poca citó su marcha como resultado de Ā«lesiones personales sufridas en el escenario durante una actuaciónĀ», una frase atribuida a la empresa de representación de la banda, E.G. Records. El propio Muir declaró Ā«[e]sto fue una tonterĆa lo de que me habĆa lesionado… Cuando me enterĆ© de lo que habĆan dicho, me preguntĆ© por quĆ© alguien harĆa eso: ĀæquĆ© ventaja podrĆa haber en no decir lo que realmente ocurrió?Ā». TambiĆ©n afirmó: Ā«Hubo experiencias durante un perĆodo de unos seis meses que me hicieron decidir dejar la mĆŗsica, asĆ que una maƱana sentĆ que tenĆa que ir a la gerencia de E.G. y decĆrselo. Fue difĆcil, por supuesto, se habĆa planeado un aƱo entero de giras… No me sentĆa muy feliz por decepcionar a la gente, pero era algo que tenĆa que hacer o de lo contrario habrĆa sido una fuente de profundo arrepentimiento para el resto de mi vidaĀ».
En 1980, Muir regresó a la escena musical de Londres, grabando con Bailey (Dart Drug), Parker (The Ayes Have It) y Company (Trios, Company 1981 y Company 1983). TambiĆ©n apareció en la banda sonora de la pelĆcula Ghost Dance, una colaboración con otro ex alumno de Crimson, el baterista Michael Giles y David Cunningham grabada en 1983 y finalmente lanzada en 1996. Muir informó que se retiró del negocio de la mĆŗsica alrededor de 1990, para dedicar sus energĆas a la pintura.
Muir ha declarado: Ā«Creo que la mĆŗsica improvisada en grupo es una de las grandes formas de mĆŗsica del siglo XX porque es muy radical. DeberĆa escucharse en vivo y no de una manera intelectualmente aguda. Hay mucha otra mĆŗsica que es absurdamente intelectualĀ». En cuanto a su enfoque de la percusión, dijo: Ā«Prefiero mucho mĆ”s las tiendas de chatarra que las tiendas de antigüedades. En una tienda de antigüedades no hay nada que encontrar, ya se ha encontrado todo; mientras que en una tienda de chatarra sólo se ha recogido. Pero un vertedero, un vertedero no se ha encontrado ni recogido, de hecho se ha desechado por completo; el futuro, si tan sólo pudieras verloĀ». Recomendó que Ā«en lugar de transmutar la basura en mĆŗsica con un sesgo cualitativo fuertemente predeterminado… dejemos atrĆ”s los sesgos y las estructuras de selectividad (que es una tarea enorme), las actitudes ‘encontradas’ que heredamos, y nos acerquemos a la basura con un respeto total por su naturaleza como basura -lo no descubierto/no identificado/no reclamado- transmutando esa naturaleza en la dimensión interpretativa. La manera de descubrir lo no descubierto en tĆ©rminos interpretativos es rechazar inmediatamente todas las situaciones tal como las identificamos (la nube de lo desconocido), lo que es darle un futuro a la mĆŗsicaĀ».
Jamie Muir murió hoy en Cornwall, Reino Unido, con su hermano George a su lado.
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