El heavy metal argentino perdió a una de sus figuras más emblemáticas. Claudio «Pato» Strunz, reconocido por su trabajo en Hermética y Malón, falleció el 20 de julio de 2026 a los 59 años. Su nombre quedó para siempre ligado a algunos de los discos más importantes de la historia del metal nacional y a una forma de tocar la batería que marcó a varias generaciones de músicos.
Nacido el 11 de noviembre de 1966 en La Tablada, provincia de Buenos Aires, Strunz comenzó su recorrido musical a fines de la década de 1980. Sus primeros pasos fueron junto a la banda Heinkel, pero el destino cambiaría definitivamente cuando, en 1991, fue convocado para reemplazar a Tony Scotto en Hermética, el grupo liderado por Ricardo Iorio.
Su incorporación coincidió con el momento de mayor crecimiento de la banda. Con Strunz detrás de los tambores, Hermética grabó Ácido Argentino (1991), considerado por muchos el disco más importante del metal argentino, además del álbum en vivo En Vivo 1993 Argentina y Víctimas del Vaciamiento (1994). Su interpretación, caracterizada por una combinación de velocidad, precisión y potencia, se convirtió en una marca registrada y elevó el nivel técnico del género en el país.
Tras la disolución de Hermética en 1994, Strunz continuó su camino junto a Claudio O’Connor y Antonio Romano con la creación de Malón. La nueva banda encontró rápidamente un lugar entre las más importantes del metal nacional gracias a trabajos como Espíritu Combativo (1995), Justicia o Resistencia (1996) y el álbum en vivo Resistencia Viva (1997), que consolidaron un legado propio sin perder el vínculo con la historia de Hermética.
Luego de la separación de Malón a fines de los años noventa, el baterista participó en diversos proyectos musicales y continuó ligado a la escena como productor, docente y referente para jóvenes músicos. En 2011 regresó junto a Malón para una esperada reunión que derivó en nuevos discos y giras por Argentina y Latinoamérica.
En marzo de 2021 anunció su alejamiento de Malón y del proyecto La H No Murió. Lejos de retirarse, siguió desarrollando iniciativas vinculadas al legado de Hermética, entre ellas HXPS (Hermética X Pato Strunz), con el objetivo de mantener vivo un repertorio que forma parte de la historia del rock pesado argentino.
Más allá de los escenarios, quienes compartieron su camino lo recuerdan como un músico apasionado, exigente con su instrumento y profundamente comprometido con el metal. Su estilo influyó en innumerables bateristas, mientras que sus grabaciones continúan siendo material de estudio para quienes buscan comprender la evolución del thrash metal en Argentina.
Con la muerte de Claudio «Pato» Strunz desaparece una pieza fundamental de una generación que transformó para siempre el heavy metal nacional. Sin embargo, su legado permanece intacto en canciones que siguen sonando con la misma fuerza que cuando fueron grabadas y en el recuerdo de miles de seguidores que lo reconocen como uno de los mejores bateristas que dio el país.
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