Carlos Alberto Gabetta era un gran periodista, exponente de una tradición de periodismo de ideas y de compromiso con su tiempo. Autodefinido como un republicano socialista, Carlos era consecuente con sus adhesiones filosóficas e intransigente en cuanto al apego a la verdad. Y, como es sabido, semejantes tipologĆas de carĆ”cter aseguran problemas a quien las porta.
Lo conocĆ como lector antes de conocerlo en persona. Siendo adolescente, me formĆ© en parte con su labor. Fue autor de Ā«Todos somos subversivosĀ», uno de los primeros libros que me explicaron la dimensión brutal y Ćŗnica de la dictadura que habĆa tomado el poder, las vidas y propiedades de argentinas y argentinos. Tuvo a su cargo el notable dossier āMiseria de la prensa del Procesoā, que en la aƱorada revista Ā«Humo(r)Ā» relevaba (y revelaba) las peores agachadas del periodismo durante los aƱos terribles. Y poco despuĆ©s, dirigió Ā«El periodista de Buenos AiresĀ», aquel extraordinario periódico que fue registro de una Ć©poca desde sus coordenadas conceptuales (y las de Osvaldo Soriano) y a la vez semillero de periodistas. Esas hechuras de Gabetta fueron parte de mi formación en periodismo.
Muchos aƱos despuĆ©s, tuve la fortuna de compartir con Gabetta la aventura y las tribulaciones de volver a editar Ā«La VanguardiaĀ» en papel, con Ć©l como director general de un equipo convocado por Hermes Binner, por entonces presidente del PS de la Argentina. Carlos se dedicó con verdadera pasión a ese nuevo viejo proyecto, donde volvĆa a poner en juego los dos ejes mĆ”s hondos (y persistentes) de su vida. QuizĆ”s algo a destiempo: el mundo empezaba a desentenderse de la prensa grĆ”fica.
Emblema de un periodismo impar, cascarrabias, orgulloso, sanguĆneo, lector Ć”vido y entusiasta, de talante filosófico, todo le interesaba pero nada tanto como la polis, el antiguo desafĆo de vivir juntos, de encontrarle la vuelta a una forma de convivencia en la que no hubiera explotadores ni explotados, y donde la horizontalidad (en las formas y en los hechos) fuera una realidad y no una declamación. Ante cada āpor quĆ©ā, articulaba un atrevido āĀæy por quĆ© no?ā. Eso lo movilizaba en un momento de la vida en que otras personas ya no tienen energĆa ni intenciones de dar batalla alguna.
En los Ćŗltimos aƱos, uno de sus aportes mĆ”s valiosos fue el libro «¿Tiene porvenir el socialismo?Ā» (2013) que editó EUDEBA y compiló junto a Mario Bunge. En esas pĆ”ginas, Gabetta cerraba diciendo que el fracaso de la socialdemocracia (āsi se torna impotenteā, decĆa) abrirĆa la puerta para el avance de la extrema derecha. No eran dotes de profeta, sino su aguda observación de la realidad.
Como lector agradecido, como compaƱero de ideales y como colega en una de sus Ćŗltimas aventuras periodĆsticas, gracias por todo, querido Carlos Alberto Gabetta.
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