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Cultura

Murió Alice Munro, Premio Nobel de Literatura

La canadiense Alice Munro murió anoche a los 92 aƱos en Ontario. La noticia fue confirmada por miembros de su familia, segĆŗn reportes del diario The Globe and Mail. La escritora sufrĆ­a demencia desde hacĆ­a al menos una…

POR banctraider@gmail.com 14/05/2024 5 MIN DE LECTURA
Murió Alice Munro, Premio Nobel de Literatura

La canadiense Alice Munro murió anoche a los 92 años en Ontario. La noticia fue confirmada por miembros de su familia, según reportes del diario The Globe and Mail. La escritora sufría demencia desde hacía al menos una década y había anunciado su retiro, que luego esquivó, en 2006. Varios años mÔs tarde, Munro ganó el Premio Nobel de Literatura 2013, aunque no asistió a la tradicional ceremonia de entrega de la medalla en Estocolmo (en su nombre, la actriz sueca Pernilla August leyó un cuento suyo).

Munro, quien nació el 10 de julio de 1931 en Ontario, CanadĆ”, era conocida por sus cuentos centrados en las miserias y flaquezas de la condición humana, encarnadas en gente comĆŗn y corriente, poco afecta a las profusiones de emoción, vueltas de tuerca imprevistas y las epifanĆ­as que poblaban las obras de sus coetĆ”neos. Cynthia Ozick la bautizó como ā€œla ChĆ©jov canadienseā€, por la brevedad asĆ©ptica de su pluma, capaz de infligir esas ā€œmuertes por mil cortesā€ en sus amas de casa, granjeras y pequeƱas comerciantes, sorprendidas en las garras de la oscuridad y el deseo. El mote prendió. Tras la consagración del Nobel, surgieron otros, todos ellos sensatos superlativos que denotaban su dominio absoluto de la forma breve y que resurgen hoy a la hora de definir su legado: ā€œtitĆ”n del cuentoā€, ā€œmaestra del relato cortoā€. Y asĆ­.

La escritora se dio a conocer reciĆ©n a los 30 aƱos con relatos que vendió a la radio pĆŗblica de su paĆ­s, en los que ya estaba claro su oĆ­do privilegiado para el diĆ”logo y la reflexión interior de sus protagonistas (Lejos de ella, el film de Sarah Polley, adapta con soltura su estilo a la pantalla grande a partir de ā€œVer las orejas al loboā€, incluido en Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio: Pedro Almodóvar se basarĆ­a en tres historias suyas para su pelĆ­cula Julieta). Hija de una profesora y un granjero con poco sentido comercial, estudió periodismo y filologĆ­a inglesa, pero abandonó los estudios para casarse. Luego de su divorcio volvió a la universidad, se casó por segunda vez (aunque mantuvo el apellido de su primer marido) y empezó a publicar con Ć©xito en 1968.

ā€œUna idea me interesa si tiene alguna complejidad moral, si tiene varias aristas –afirmaba en 2015–. No es que me guste crear personajes que estĆ©n reflexionando sobre problemas morales, pero sĆ­ marcar cómo de las decisiones que uno toma, uno se puede arrepentir tiempo despuĆ©s. Al mismo tiempo pienso que hay momentos en la vida en los que hay que ser egoĆ­sta a un grado tal que, luego, de mayor, uno pueda condenarlo. De eso se trata ser humanoā€.

MĆ”s allĆ” de su bajo perfil, su residencia en sur rural de Ontario (Munro Country, como solĆ­an definir sus seguidores el mundo apenas ficticio en el que transcurrĆ­an sus historias) y su aversión a los salones literarios, era una ā€œescritora de escritoresā€. Es difĆ­cil imaginar un sucesor que despierte un consenso similar (y aĆŗn menos, una sucesora). ā€œCon Alice es como un santo y seƱa –afirmaba el novelista Richard Ford a The New York Times–. Basta con nombrarla para que el resto de los presentes simplemente asienta con la cabeza; es la mejor que existeā€.

Entre las colecciones mĆ”s importantes de relatos de Alice Munro –siempre mĆ”s largos que un cuento y mĆ”s cortos que una nouvelle, una extensión ā€œrebeldeā€ a las categorĆ­as que se convirtió en una de sus marcas registradas– se encuentran «¿QuiĆ©n te crees que eres?Ā» (1978), Ā«Las lunas de JĆŗpiterĀ» (1982), Ā«EscapadaĀ» (2004), Ā«La vista desde Castle RockĀ» (2006), Ā«Todo queda en casaĀ» (2014) y Ā«Demasiada felicidadĀ» (2009). En 2022 se publicó Ā«Danza de las sombrasĀ», que recopila sus primeros escritos.

ā€œEra un castillo en el aire que podĆ­a suceder, pero probablemente no sucederĆ­a. SabĆ­a que estaba en la carrera, sĆ­, pero la verdad es que nunca pensaba que fuera a ganarā€, afirmaba en 2013 a The Canadian Press al conocerse el Nobel, una doble rareza por ser una escritora (la nĆŗmero 13 en la historia del premio) y encima una cuentista, con lo que solo era mĆ”s improbable que ganara una poeta (luego ocurrió). Tan convencida estaba de que no serĆ­a elegida que los representantes de la Academia debieron dejarle un mensaje en el contestador telefónico con la noticia al no encontrarla durante varias horas. ā€œAquĆ­ era la mitad de la noche, y por supuesto que se me fue de la cabezaā€, se justificó. Quienes busquen el ā€œestilo Munroā€ no necesitan ir mĆ”s lejos que el momento en que la escritora se encontraba con algo que solo podrĆ­a tener comillas en sus cuentos: ā€œla inmortalidadā€.

Aunque suene modesto, Munro decidió escribir cuentos no porque –o, al menos, no inicialmente– era la forma que mejor realzaba sus atributos literarios. El cuento fue lo que quedó cuando se le acabó el tiempo para escribir.

ā€œMi idea era escribir novelas, pero empecĆ© a escribir cuentos porque era para lo Ćŗnico que podĆ­a hacerme tiempo –explicaba en una entrevista publicada en este diario poco antes del Nobel–. Entre las tareas de la casa y el cuidado de los chicos, nunca habrĆ­a tenido tiempo de escribir una novela. Y despuĆ©s fue como si el formato del cuento –en realidad, una forma mĆ”s bien inusual de cuento, por lo general una forma de relato bastante largo– fuese lo que querĆ­a hacer. Ese espacio alcanzaba para decir lo que querĆ­a decir. Y al principio fue difĆ­cil, porque la gente esperaba que el relato breve tuviera cierta extensión y no otra. QuerĆ­an que fuese una historia corta, y mis historias eran bastante inusuales, ya que de alguna manera cuentan mĆ”s y mĆ”s cosas diferentes y no paran. Nunca sĆ© –o al menos no suelo saber– la extensión que tendrĆ” un relato. Pero no me asusto: le doy todo el espacio que necesite. De todos modos, no me importa si lo que estoy escribiendo en ese momento es un cuento –algo clasificado como cuento– u otra cosa. Es ficción y puntoā€. (Dolores GraƱa)

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