Saltar al contenido
EMISIƓN ONLINE 24/7 Caseros, 3F, Buenos Aires, Argentina
Blog histórico

Generar pobres hoy para las fuerzas del maƱana

Ezquiel Palacio - Se trata de formar a una masa ignorante, empobrecida, con todo el resentimiento social que el capitalismo genera, dispuesta a ejercer orden y control con una nueve milĆ­metros en la cintura y el apoyo estatal. La…

POR banctraider@gmail.com 06/01/2019 8 MIN DE LECTURA
Generar pobres hoy para las fuerzas del maƱana

Ezquiel Palacio – Se trata de formar a una masa ignorante, empobrecida, con todo el
resentimiento social que el capitalismo genera, dispuesta a ejercer
orden y control con una nueve milĆ­metros en la cintura y el apoyo
estatal.

La ecuación es singular: el pobre de los años noventa es el Vigilador
estatal del nuevo neoliberalismo del s. XXI. ĀæQuĆ© motivaciones empujan a
la gente de escasos recursos a enlistarse en las Fuerzas Armadas o en
las distintas policĆ­as nacionales? La respuesta es simple, aunque
efectiva: el dinero. 

En las fuerzas represivas del Estado Argentino, un batallón de
desocupados encontró su primer empleo. El batallón de pobres y el
batallón de soldados dispuestos a dar la vida por un poco de comida o un
salario, se parecen bastante. La lógica es perversa en sĆ­ misma.  No
oficia el oficio, sino la lógica del empleo seguro, del salario fijo. 
Argentina tiene uno de los ejércitos mÔs parÔsitos de la región porque
bƔsicamente lo que debemos preguntarnos es para quƩ necesitamos tener
uno.  AsĆ­ como muchas personas de nuestra sociedad se preguntan quĆ©
hacemos con los pobres o para quƩ queremos pobres, muchƭsimas personas
hoy nos preguntamos para quĆ© queremos soldados. 
Dos batallones, donde uno muere por el disparo reglamentario de la
policía bonaerense o federal cuando sale a juntar cartón y aluminio por
los barrios y el otro batallón el del pobre convertido en sabueso
adiestrado, que come gratis del Estado y cuando se lo necesita en
inundaciones, incendios forestales o similares, mira para otro lado. 
Cuando en el menemato noventoso Argentina era el alumno aplicado en
esta escuela espantosa del entregar soberanĆ­a y recursos a cambio de
basura, la mitad de la población del país se encontraba por debajo de la
línea de pobreza. El índice de desocupación sumergía a 25 millones de
argentinos en el indignante procedimiento de comer basura, revolver
basura, vender basura, juntar basura. 
En ese caos sistemƔtico los adolescentes se volcaron a la fuga del
territorio en busca de nuevos horizontes económicos y otro porcentaje se
volcó a engrosar las filas de las fuerzas represivas. 
Pobres o no tanto, que recibieron una educación intelectual
deficiente, salidos de una dictadura cƭvica-eclesiƔstica-militar
acostumbrados a nada, a comer desperdicios, consumistas de las sobras de
una clase media empobrecida pero necia, bruta que por lo bajo y a entre
dientes aun soƱaba con el regreso de las ā€œbotasā€ para contener la
oleada de robos y asesinatos para sacarte las zapatillas o por dos
pesos. Los secuestros al boleo; las filas larguĆ­simas para cubrir un
puesto de trabajo; el auge del ā€œremiseroā€  antecesor del ā€œUberā€ moderno:
el laburo del desocupado. Las barriadas yendo a comer a la escuela,
formadas en la dependencia del puntero y viciadas en el dominio del
transa que vendĆ­a falopas mientras la policĆ­a custodiaba la cuadra.
Rodeadas por el ā€œsĆ”lvese quien puedaā€, de la opulencia obscena de los
que hacĆ­an dinero.  Con toda esa carga simbólica de desprecio de clase
sufrida históricamente en nuestro país, las clases mÔs bajas de nuestra
sociedad, se lanzaron en la dƩcada de los noventa a asegurarse un
empleo: ser policĆ­as. 
En 2004, Dos Minutos, banda oriunda de ValentĆ­n Alsina, barrio obrero
convertido en aguantadero de matones, chorros y pungas por igual,
cantaba:
ā€œCarlos se vendió al barrio de LanĆŗs,
El barrio que lo vio crecer.
Ya no vino nunca mƔs por el bar de FabiƔn
Y se olvido de pelearse los domingos en la cancha.
Por la noche patrulla la ciudad
Molestando y levantando a los demĆ”sā€


En 2007, Flema otra banda nacida en las calles de Avellaneda, hacĆ­a lo
propio con el tema ā€œNunca serĆ© policĆ­aā€ del disco ā€œSi el placer es un
pecado… bienvenidos al infiernoā€.

En 2011, Damas Gratis, grupo gestado en la otra punta del conurbano: San Fernando; cuenta el mismo fenómeno en ā€œVos sos un botónā€:
ā€œNo, no lo puedo creer
Vos ya no sos el vago, ya no sos el atorrante
Al que los pibes lo llamaban el picante
Ahora te llaman botónā€¦ā€.

Dos bandas de punk-rock y una banda de cumbia. Ambos exponentes de la marginalidad social. Los corridos a un costado del sistema exponiendo, hablando de un fenómeno que empezaba a ser cada vez mĆ”s significativo: el amigo policĆ­a, el que va a perseguirnos porque ese rati es del barrio que ahora combate. AƱos en los que tuvimos que ver como algĆŗn amigo de barrio o secundaria se pasaba al bando contrario…

Los pobres, los que fueron empujados por el sistema financiero hacia la ruina social, los que no pudieron ver a sus hijos en la universidad porque no podĆ­an solventar esos gastos o porque el sistema universitario argentino es mas excluyente que inclusivo, los padres que perdieron sus trabajos y dignidades, los padres que vieron a sus hijos sometidos en la escuela del control represivo estatal. Los padres de la Copa de Leche en las escuelas o en los punteros polĆ­ticos.

El hecho es singular en sĆ­ mismo. Las policĆ­as ā€œnecesitaronā€ aumentar sus filas porque el narcotrĆ”fico estaba (y continĆŗa estĆ”ndolo), fuera del Ć”mbito de control estatal. La organización mafiosa de la venta organizada de drogas siempre superó en nĆŗmero a las policĆ­as. El gobernador de la provincia de Buenos Aires de aquĆ©l entonces (Eduardo Duhalde) necesitó el control territorial de los cĆ”rteles que el narcotrĆ”fico comenzaba a administrar.

Ese mismo Duhalde que durante la dictadura cívico-eclesiÔstico-militar, siendo Intendente de Lomas de Zamora, estuviera vinculado con la Matanza de Pasco. Este mismo Duhalde que fue presidente del país durante 6 meses. El mismo Duhalde de siempre. En esa lógica, el que primero iba a la villa a comprar porro, merca y paco con el tiempo se hizo policía. El embrutecimiento ideológico de adoctrinamiento de las fuerzas represivas es también una decisión política de Estado. Se trata de formar a una masa ignorante, empobrecida, con todo el resentimiento social que el capitalismo genera, en capital humano dispuesto a ejercer orden y control con una nueve milímetros en la cintura y el apoyo estatal para defenderlo.

En este contexto nace un una nueva camada de policías bonaerenses y federales. Hombres en su mayoría de sectores populares o marginales, que vieron en el ser policías, una posibilidad de empleo y salario asegurado: mercenarios, sin educación social, formados en la lógica policial darwiniana del mÔs grande se come al débil. Verticalismo social. Odio de clase. Superioridad racial, sangre azul de excelencia. Respaldo institucional. Como resultado: el gatillo fÔcil, la desidia al momento de brindar servicio a la comunidad. Connivencia judicial. Desprecio. Y una necesidad de salir a hacer valer su salario con cada manifestación popular y cualquier orden funcional que diga: repriman.

Las policías se preparan, se forman para hacer frente a las manifestaciones populares. A las organizaciones sociales. Al piquete, al corte de ruta y calle. A la olla popular. Reciben instrucciones precisas sobre como contener estos sucesos: con decisiones políticas institucionalizadas. ¿Por qué razón el policía, el gendarme, dispara balas de goma a la altura de la cara en una manifestación popular? Porque sabe que puede hacerlo. Porque aunque el reglamente diga que solo puede disparar de la cintura para abajo, no importa mucho eso. La responsabilidad de formar intelectualmente a sus fuerzas de seguridad es exclusiva del Estado Nacional. Si el Estado no quisiera tener una policía violenta, asesina, verticalista, coimera, organizadora de la mafia, patotera, extorsiva, abusiva, machista simplemente tomaría la decisión política de no tenerla.

La institución sabe que en sus filas abundan los violentos, los desequilibrados emocionales y psicológicos. Y son estos los perritos falderos bien adiestrados que vuelven al barrio humilde con la cabeza en alto porque sienten orgullo de ser ratis. El barrio ya ni los mira. Aunque sabe quiénes son. Les conocen los horarios. Las amistades. Nadie quiere juntarse con el rati, el pitufo, la gorra, el yuta, cana, milico, botón, el chapa, la poli. Ser pobre y recibir educación en escuelas de formación policial es una contradicción en sí misma. Pero es así como se nutren de efectivos. No existen agentes de trÔnsito hijos de dueños de empresas. No existen cabos de la bonaerense sobrinos de adinerados. Los polis van a los countries sólo a cuidar las puertas de la clase alta, disfrazados de agentes de seguridad privada porque el sueldo de policía no les alcanza para vivir.

El nuevo protocolo de seguridad impulsado por el gobierno macrista, profundiza las diferencias, polariza sectores y respalda a sus fuerzas represivas. Postula la doctrina Chocobar. Refuerza los vínculos de adoctrinamiento del premio y el castigo. Permite el empleo de la violencia como forma de control social. La instalación del miedo institucional. Como contrapartida exigimos ser gradualistas a la inversa: promover la formación intelectual de las fuerzas de seguridad, someter a todos y cada uno de sus integrantes a capacitaciones y evaluaciones permanentes en cuestiones de género y derechos humanos.

Sin estas herramientas, las fuerzas de seguridad solo pueden apoyarse en lo que el Estado les brinda: Arma reglamentaria y cachiporra.

Fuente: APU
EN VIVODELTA 80
Rock sin fronterasSeñal online · 24 horas